Revista Al Borde #201: ¿Qué es Bikepacking?

Artículo publicado en el número 201 de Revista Al Borde.

Cuando llegó a mis manos mi primer Fatbike, no sabía muy bien en que me estaba metiendo. Estaba claro que para poder mover esas ruedas debía viajar liviano, y la pregunta que se me vino a la cabeza era justamente esa. ¿Se puede viajar sin cargar demasiado? Por mi corta experiencia viajera en mi camino a Ushuaia ya había comprendido que las alforjas delanteras eran una mala idea para mi estilo personal. Pero las respuestas en concreto las obtuve indagando con los experimentados Federico Cabrera y Daniel Mattison, quienes fueron (y siguen siendo) mis referentes. La clave estaba en el bikepacking. Pero, ¿Qué es bikepacking?
El bikepacking llegó al universo del cicloturismo para dar alternativas al touring tradicional de alforjas. Más de una vez me metí en la playa y senderos de arena con todas las alforjas y mis 70kg de bici+equipo, o intenté transitar por huellas de barro en muy mal estado y sin poder llegar a ningún lado exitosamente. Los desequilibrados pesos y excesivas cargas hacen de la bicicleta un yunque difícil de montar en los terrenos blandos o trabados.
Para empezar, al distribuir la carga con la configuración tipo bikepacking se prescinde de los portaequipajes, cuyos fierros implican varios kilogramos menos de peso. Aún, si el porta va por cuenta de Tubus con sus modelos ultralight de titanio, la complejidad de tuercas y tornillos menos, simplifican a la hora de cargar llaves y repuestos. Ahora, sin fierros donde colgar los bolsos, la cosa es más simple en bikepacking. Los bolsos tratan de copiar y ocupar, o ser una extensión del cuerpo principal de la bicicleta. El frontbag (o handlebag) va amarrado al manillar y por debajo de él, sin extenderse más allá de los puños. El seatbag se engancha por detrás del asiento y flota en el aire pero con firmeza. Y el framebag ocupa todo el espacio del triángulo del cuadro. Este último, es el más complejo a la hora de adquirirlo ya que su fabricación debe hacerse a medida por encontrarse su geometría íntimamente ligada al diseño de la marca de la bicicleta en la que se lo quiere utilizar. Otros accesorios que completan la configuración pueden ser: portabotellas para manillar y horquilla; tankbags de alimentos y herramientas; o los propios anything cage de Salsa para horquillas en los cuales se puede cargar hasta una carpa o bolsa de dormir pequeña. Todo esto permite concentrar el peso casi sin modificar el centro de masa de la bicicleta y permitiendo una experiencia al rodar con soltura y libertad. Reducir el volumen también es parte del objetivo para de esa manera poder transitar por espacios estrechos.
En el ámbito local las marcas fabricantes de bolsos que pisan fuerte en bikepacking son Halawa y Asgard. La primera, es la que elijo y utilizo personalmente ya que encuentro en sus productos innovación y calidad, muchas veces a la altura de las grandes de afuera y en algunos puntos hasta superior.
Por otro lado, en el local de Diego Andrich, Tierra de Biciviajeros, se pueden encontrar algunos manillares tipo H-Bar, accesorios varios, y asesoramiento cartográfico por parte del experimentado Diego.
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Declaración de Vida

Soy una de esas tantas personas que viaja en bici humildemente por los caminos sudamericanos, o sin ser tan amplio en los términos, por la Patagonia argentino-chilena con varios bolsos atados, carpa, saco de dormir y comida suficiente. En la Primavera del 2015 me fui de mis pagos -Barracas, Buenos Aires- y andando, dejé atrás una vida típicamente normal: trabajo de oficina, salidas en bici de fin de semana, encuentros familiares y juntadas con amigos. Me iba bien, tenía auto y todo indicaba que tendría una exitosa carrera como un profesional Administrador de Sistemas. Pero nada de eso era suficiente para mi. La tentación por aventurarme en la Patagonia desértica -esteparia en realidad- del Atlántico con altísimos acantilados y su diversidad faunística marino-costera; o la montañosa a lo largo de la Cordillera de los Andes y sus diferentes accidentes geográficos entre bosques, lagos, ríos, glaciares y montañas custodiadas por el alto vuelo del Cóndor Andino y el dócil Huemul. Pero aún también era una intriga conocer a la gente de campo, pueblo y ciudad más allá de los límites del conurbano bonaerense. Y vaya si habré estado en lo correcto al tomar vuelo y emprender el desarraigo del ombligo porteño que, los kilómetros se van sumando y a cada paso en que la aventura y la experiencia me enseña algo nuevo, me doy cuenta lo mucho que me queda por aprender. Me considero un biciviajero, buscador de aventuras y vivencias de esas que me forman a diario. Y no es solo un pasatiempo que algún día terminará. Yo vivo de esto y pretendo dedicarme, tal vez, brindando y guiando a aquellos que se interesen en mi huella por lo que llevo ya bajo mis pies y manos; ese manto de polvo, lluvia y rayos de sol que queman y marcan para siempre: cosas que nunca se olvidan.

Como lo veo yo la atracción natural está ligada a lo cultural, histórico y social. Mucho de todo eso que no se enseña está allí por ser descubierto y me siento un nexo a través de la bici con el terreno: la Pacha, tantas veces ignorada y, en mi ser hoy en día tan necesaria.